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Cuidado con subsidiar a los ineficientes

3/08/2016En un comunicado reciente, titulado “Tamberos en crisis terminal”, Confederaciones Rurales (CRA) expresó que “la solución al quebranto de la producción lechera está dentro de la propia cadena”.

Pero además, creo que hay otro problema. Desde ya que en esto no incluyo a aquellos que están con el agua al cuello, pero quien padece un clima "normal" o aún benévolo e igual se funde porque el precio de la leche bajó, posiblemente no sea tan eficiente y posiblemente podría mejorar su manejo.

En este país, lamentablemente, hay muchos productores que nunca ordeñaron una vaca, ni partearon un ternero, ni curaron un ombligo, pero que ponen un tambo porque creen que van a ganar mucho dinero. Muchas veces no trabajan de una manera racional y rentable, por más que compren buena genética y empleen profesionales muy calificados.

Para mí, que crecí en un país donde quien elige tener un tambo es porque le gusta estar con las vacas, cuidarlas y ordeñarlas, y porque le gusta la vida en el campo, me parece tan errado que todo el negocio se trate de plata y de litros por día... Generalmente el que se mete en el negocio con ese fin, es justamente el primero que se sale del negocio, disgustado.

En Suecia hay grupos de productores que se reúnen y se llaman "Los 25 centavos". Se comparan para ver cómo podría hacer cada uno para ser más eficiente, para bajar sus costos, o mejorar la fertilidad o la salud de sus vacas y así disminuir los descartes involuntarios.

Nosotros nunca pedimos subsidios. Desde ya que son más que bienvenidos, pero más o menos nos vamos arreglando con la venta de vaquillonas preñadas -todos los años nos sobran unas 40 - 50- y toritos de repaso. Producimos leche buena a bajo costo, hacemos casi todos los trabajos de siembras y reservas de rollos y ensilaje solos, y en nuestro tambo hay un descarte (con mortalidad incluida) de entre 12 y 15 por ciento anual. Estamos encima de todo: reproducción, guachera, personal... Y no es que no tengamos problemas, los tenemos y a montones, pero vivimos tratando de mejorar, no llorando y pidiendo ayuda. Ya se sabe que este negocio es cíclico.

Por eso me indignan los productores que son un llanto permanente y tal vez ni siquiera pisan el tambo. Pienso que los subsidios deben ir para ayudar a los que están mal de verdad, por inundaciones o por secas, no a los ineficientes.

¡Conozco a tantos que se rompen el lomo y son eficientes y no suele ser ellos los que se quejan y amenazan con cerrar el tambo y vender las vacas! Alrededor nuestro vemos productores que trabajan muy bien y hasta crecen durante estos tiempos de miseria, haciéndose cargo de los tambos de aquellos que abandonan. Esto nos debería decir algo, ¿no?

Elisabeth Avendaño
Productora 30 de Agosto