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Se cierne la tormenta

4/06/2015Finalmente el tsunami de los mercados lácteos está arribando a costas rioplatenses. De ambos lados de la orilla llegan señales poco positivas en materia de precios para el productor.

Las malas nuevas llegan en un contexto bastante similar para ambos países con un clima que golpeó productivamente en el verano y costos en alza más allá de las excelentes relaciones con los granos. Quizás los uruguayos corren con la ventaja de haber podido disfrutar en los últimos años de un precio de la leche soñado. En Argentina en cambio, la fiesta de los buenos precios en el mercado global se vivió como aquel chiquilín que miraba por la ventana lo que ocurría dentro del cafetín. Son tiempos de "resaca" a nivel mundial en los que, los productores argentinos tienen que padecerla sin haberla disfrutado.


En el Uruguay el precio medido en dólares se viene ajustando a la realidad de la oferta y demanda mundial, ayudado también por la devaluación de su moneda. Es notable cómo de llegar a cobrar 0,44 US$/lt en los primeros meses del año pasado cuando se pagaba más de 10 pesos uruguayos por litro, se retrocedió a 0,38 US$/lt cuando se pagó a principio de 2015 poco más de 9 pesos y hoy cayó por debajo de los 0,30 US$/lt si se considera un precio de 8 pesos aunque hay varias industrias que pagan aún menos. En la Argentina, con un dólar congelado, la capacidad exportadora pagando por la materia prima alrededor de 0,37 US$/lt (3,30 A$/lt) es prácticamente nula.


Frente a esta crisis no hay mucha alquimia por delante en materia de mercado salvo algún voluntarismo político del gobierno de sostener los 30 centavos por litro para los productores de menor escala. Desde la industria uruguaya, con una participación de las ventas al exterior de alrededor del 70%, intentaron retrasar la baja del precio al productor de la mano de un Conaprole decidido a utilizar al máximo su fondo de estabilización diseñado adhoc. Pero la falta de la ansiada reacción del mercado y el riesgo de un rojo financiero que puede llevarse puesto como lo hizo con Ecolat, los hizo desistir para "aggiornarse" a valores más competitivos a nivel mundial. Desde la Argentina, la fuerte recuperación de la remisión de leche en abril y mayo, luego de un comienzo productivo para nada alentador, han acelerado la decisión de una baja de precios que rondaría el diez por ciento en un principio.


En este escenario ya vivido en otras ocasiones, la gestión empresarial, la escala y la eficiencia productiva serán sin duda los pilares para que el tsunami no se lleve por delante todo lo edificado en cada una de las empresas tamberas de ambos países.


Alejandro Sammartino