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Zubizarreta: “La agronomía no es para tibios”

22/06/2017¿Qué le recomendaría un asesor con experiencia a un joven que recién se inicia en la actividad? El Ing. Agr. Javier Zubizarreta resume las virtudes y capacidades a tener o adquirir.

Cuando los amigos de Infortambo me pidieron que escriba algunos consejos para los asesores jóvenes que se van incorporando a la actividad, me dio mucho gusto, porque a través de mis casi treinta y cinco años de ingeniero agrónomo he vivido muchas situaciones y aprendido infinidad de cosas que quiero compartir con ellos.

Por otro lado, antes de comenzar, quisiera dejar en claro que estos consejos y sugerencias los trato de cumplir yo mismo día a día, y sólo los colegas con quienes comparto experiencias y conocimientos, y mis clientes, podrán juzgar hasta dónde lo logro.

Trataré de resumir las virtudes y capacidades que creo fundamentales tener, algunas espontáneamente, otras adquiridas, para ser un buen asesor agronómico de empresas.

¿Qué se necesita?

HONESTIDAD

Si bien no voy a abordar estas características por orden de importancia, ésta sí, la honestidad, creo que es el punto de partida. No me voy a detener en la honestidad comercial, por ser demasiado obvio. Me refiero a la honestidad intelectual. Un profesional se equivoca. No es perfecto ni infalible. Pero debe poner lo mejor de sí para expresar sus ideas con la mayor sinceridad. No se puede engañar a nadie, ni a colegas, ni a clientes, ni a uno mismo. Ante las preguntas que permanentemente nos planteamos y nos plantean, debemos buscar las respuestas libremente y expresarlas con claridad. Y muchas veces, cuando no sabemos algo, debemos manifestarlo también sin ningún tipo de vergüenza. Y ponernos a averiguar la cuestión, para responder a la bre-vedad. La cantidad de información se multiplica diariamente y sería imposible abarcarla toda. También debemos ser honestos cuando nos referimos a ideas ajenas, citando las fuentes y no apropiándonos de ellas.

CURIOSIDAD

No sólo para los agrónomos, sino para la mayoría de los profesionales, técnicos y operarios, la curiosidad es lo que nos mantiene inquietos, activos, en búsqueda permanente. Es una fuerza interna que nos lleva a progresar en el conocimiento. Creo que en el momento en que se pierde la curiosidad, se acaba la carrera profesional.

CAPACITACIÓN PERMANENTE

Es la consecuencia directa de la curiosidad. Estudios primarios, luego secundarios y por último, universitarios. Craso error. No alcanza. Ni siquiera con una maestría y luego con un doctorado. La capacitación debe ser continua y permanente. La actitud de aprendizaje debe estar cuando hablamos con el empresario, o con un operario de su empresa; con un alumno si enseñamos, o con un profesor o investigador. Y al mirar la realidad; siempre buscando aprender. Y aprender pensando en aplicar lo aprendido en determinado contexto, teniendo siempre en cuenta que el ámbito de nuestro asesoramiento es el empresario y su empresa.

CAPACIDAD PARA TRABAJAR EN EQUIPO

Nuestras propias y serias limitaciones hacen que para crecer en conocimientos y efectuar mejor nuestro trabajo debamos buscar trabajar, o tener oportunidades de intercambiar experiencias y conocimientos con otros técnicos. Esos técnicos podrán ser colegas nuestros, pero también de otras profesiones (veterinarios, contadores, programadores, etc.) para lograr integraciones interdisciplinarias. Debemos buscar con qué grupos podemos juntarnos periódicamente a ese fin, y si no están disponibles en nuestra zona, crearlos.

Además, ser el nexo entre las necesidades de nuestros clientes y los trabajos de los investigadores debería ser una de nuestras funciones. En ambos sentidos, tanto de ida como de vuelta.

AMOR POR LA NATURALEZA, INCLUYENDO A LA GENTE

Creo que un común denominador entre los profesionales de la agronomía es el amor por la naturaleza. Los agrónomos tenemos una sensibilidad especial ante un amanecer o un atardecer en el campo, sus ruidos, sus colores, sus olores. No somos los únicos, pero esa sensibilidad nos acompaña siempre. Y junto a ella, también nos caracteriza una mayor o menor aversión por el cemento y los amontonamientos. Pero ese amor no es sólo sensiblero, sino que exige un compromiso real por entender que esa naturaleza debe ser cuidada. Cuidada no significa desatendida ni desaprovechada. Cuidada, pero asumiendo también que de ella vivimos los hombres, sus habitantes; que de ella debemos sacar nuestros alimentos. También debemos tomar conciencia del enorme grado de responsabilidad que nos corresponde por nuestra profesión en lograr atenuar el hambre del mundo. Cuidar, pero incluyendo al hombre y su sustento dentro del sistema.

VALENTÍA

Si nuestras ideas están sustentadas en suficiente conocimiento, elaboradas con honestidad intelectual y buscando la verdad, debemos defenderlas con valentía. Pero también con valentía debemos animarnos a decir que ignoramos algo, y también, que nos equivocamos. Con valentía no debemos dejarnos llevar por las modas ni por la presión comercial; con valentía debemos buscar la verdad.

DISCRECIÓN

En nuestra vida profesional tenemos permanentemente contacto con información, no sólo comercial sino también humana de nuestros clientes. De algún modo, como consultores o asesores ellos nos brindan sus ideas, sus esperanzas, sus deseos, pero también sus debilidades, sus limitaciones y sus miedos. Es fundamental que todo eso quede guardado en nuestra más férrea intimidad. Es algo que no debe salir de esa relación que, a diferencia de las cuestiones tecnológicas, es sólo entre dos.

GENEROSIDAD

Si pensamos que nuestras limitaciones hacen que necesitemos a los demás, debemos tener presente que los demás también necesitan de nosotros. Y en ese sentido debemos brindarnos, por ejemplo, compartiendo con los jóvenes colegas toda la información y experiencia que nos requieran.

CAPACIDAD DE TRABAJO

Indudablemente el trabajo de campo es muy demandante. Estrechamente ligado a las inclemencias del clima, y en muchas situaciones poco elástico en cuanto al manejo de los tiempos. En ese sentido, un buen asesor agronómico no debe conocer la pereza. Eso no significa no te¬ner límites, ser un adicto al trabajo y no prestar la lógica dedicación a nuestras familias. Pero tampoco, de ninguna manera, ser desaprensivos y dejar permanentemente las demandas para más adelante.

RESPONSABILIDAD Y CONFIABILIDAD

El empresario agropecuario debe lidiar permanentemente con incertidumbres, tanto climáticas y comerciales, como políticas y económicas. Para atenuar las mismas, cumplamos fielmente nuestros compromisos, programas y horarios. De ese modo agregaremos confiabilidad y seriedad a nuestro trabajo.

SENTIDO CRÍTICO Y BÚSQUEDA DE LA VERDAD

La cantidad de información que se genera diariamente es una magnífica oportunidad para ampliar nuestro conocimiento pero también un riesgo porque nos puede confundir. En ese sentido, para reducir el riesgo de confundirnos creo que hacen falta dos elementos muy importantes. Ellos son, una excelente base científica -sí, me refiero a las matemáticas, quími¬cas, físicas, fisiologías, estadísticas- y un sólido sentido crítico. Hoy la información se presenta muy adornada con gráficos coloridos y magníficas presentaciones, pero eso no la hace ni un poquito más cierta. Sólo con una buena base científica podremos separar la paja del grano ante semejante catarata de información; y al sentido crítico lo debemos apoyar con mucho sentido común.

HUMILDAD

Si nuestra curiosidad nos lleva a la búsqueda de la verdad, sólo con humildad podremos reconocer que no sabemos lo suficiente, y que lo que nos falta lo debemos buscar en otros. Y si no está aún descubierto, pedir a los investigadores que lo averigüen. Siempre podemos aprender de los demás; de todos podemos aprender algo.

PACIENCIA Y PERSEVERANCIA

En nuestro trabajo cotidiano debemos comprender que interactuamos con personas que tienen en sus men¬tes y en sus vidas conocimientos, historias, prioridades, ocupaciones, objetivos, y vocación distintos a los nuestros. Y justamente es por eso que frecuentemente priorizan distin¬to, y actúan muchas veces de modo diferente al que nosotros esperamos. No debemos pensar que porque no¬sotros sabemos algo, o pensamos que es de determinada manera, lo explicamos y ya está. Los procesos de aprendizaje son lentos. Por eso los resultados en ese sentido se deben medir a mediano y largo plazo. Algunas de nuestras sugerencias serán aceptadas y ejecutadas rápidamente, pero otras tardarán mucho más, y necesitaremos paciencia y perseverancia para lograr que se ejecute lo que se aprobó de común acuerdo.

CAPACIDAD DE COMUNICACIÓN

Nuestra tarea como asesores necesita un alto grado de conocimientos técnicos, pero además, una gran capacidad para comunicarlos. Y cada uno en su ámbito usará los medios que más necesite, ya sea a través del idioma oral o el escrito. La computación es una herramienta de gran ayuda en ese sentido. Nuestro trabajo nos obliga a estar especialmente capacitados en comunicación. Debemos saber hablar, expresar las ideas con claridad y verificar si las mismas han llegado adecuadamente al receptor. Y también saber escribir, claramente, con frases comprensibles y bien ordenadas, y sin errores de ortografía. En este sentido me da la impresión que los jóvenes deberían hacer un esfuerzo mayor.

FUERTE VOCACIÓN

Digamos que cumplir en buena medida con la mayoría de las virtudes y capacidades planteadas anteriormente no es fácil. Tampoco creamos que con esta querida profesión, en lo económico, se puede lograr más que vivir dignamente. Los que quieran enriquecerse deberán buscar otra actividad.
La agronomía es una magnífica profesión, pero no es para tibios. Sólo teniendo una fuerte vocación se pueden cumplir las condiciones necesarias para ser un buen asesor.

Ing. Agr. Javier Zubizarreta.
Revista Infortambo Junio 2017
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