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¿Está vinculado la calidad del alimento al rendimiento de las vacas lecheras?

¿Está vinculado la calidad del alimento al rendimiento de las vacas lecheras?

Duarte Díaz, especialista de la Universidad de Arizona en la extensión de productos lácteos, ponderó la necesidad de tener en cuenta cuestiones tales como la mitigación de mitigación de micotoxinas y sus efectos en el ganado productor le leche. 

Frente a preguntas tales como ¿por qué aumentan las micotoxinas’, Díaz consignó que con «la mejora de los métodos analíticos» de las micotoxinas, y tras dejar el empleo de «procesos largos y arduos», el análisis de a través de una pantalla «nos permite tener un mejor acceso a estas herramientas y poder evaluar mejor nuestros alimentos y comprender su contaminación».

Explicó además que «cuanto más analices el alimento, más común sera encontrar estos compuestos allí. El moho es bastante ubicuos en la naturaleza. Por lo tanto, si se dan las condiciones adecuadas, estas micotoxinas finalmente intentarán utilizar el sustrato y, potencialmente, producir algunos compuestos dañinos».

El especialista refirió que mucho se ha avanzado en las últimas décadas respecto a las posibilidades de acortar los tiempos y mejorar los resultados de los análisis que se realicen: por ejemplo con ensayos semicuantitativos o de bajo gasto como cromatografía líquida o TLC, kits de tipo Eliza, entre otros.

Díaz consignó con claridad que los procesos analíticos comienzan, no en el laboratorio, sino en el momento en el cual se toma la muestra, junto en los segundos previos a realizar la recolección del material a analizar en las granjas o en las fábricas de piensos. Allí resulta importante obtener una muestra representativa ya que los mohos y micotoxinas producidas no están distribuidos de manera homogénea en todo el alimento.

En disertaciones similares, en el marco de las disertaciones promovidas en«One – The Alltech Ideas Conference»,figuró una perspectiva desde el espacio:

Si nuestra misión es lograr un mejor futuro para el sector de alimentos y la industria agropecuaria, ¿qué podemos hacer para lograrlo?

Para el futurólogo Jack Bobo: los ecologistas, los consumidores y los productores quieren ello. Y la única forma para lograr ese objetivo es también escuchándolos, incluso si no siempre estamos de acuerdo en todo. Ya que así podemos salvar este planeta.

Duarte Díaz agregó que «para un análisis de nutrientes, probablemente esté de acuerdo con tomar tres muestras distribuidas en ese alimento y obtener buena información. Si hiciera lo mismo para la aflatoxina, podría obtener fácilmente tres muestras que son cero, y no interpretaría incorrectamente la concentración de ese alimento contaminado, o podría elegir por casualidad el único lugar donde la micotoxina está en alta concentración y sobreestimar la cantidad de micotoxinas en este alimento».

«Ambos son realmente importantes en el procesamiento o en la venta y distribución de comida. Si usted es un comprador, y está tratando de comprar comida con un nivel de contaminación muy bajo, y obtiene la muestra incorrecta, en realidad puede suponer incorrectamente que es cero aflatoxinas. Igual, si usted es un vendedor de este alimento, y se le ocurrió tomar esa muestra que está caliente o que tiene la concentración más alta, podría ser penalizado incorrectamente o ser rechazado en el proceso cuando la concentración media real de todo el lote son solo 10 partes por mil millones. Nuevamente, la relevancia de 10 se debe a que 20 partes por billón es típicamente el valor que se utiliza para el control de alimentos contaminados con aflatoxinas, especialmente para el ganado lechero», agregó.

El especialista consignó además que «podemos implementar cosas como protocolos para aumentar las pruebas cuando tenemos, per se, un año de sequía, o si tenemos fuertes lluvias, o una cosecha retrasada, como a menudo hacemos o, a veces, en el Medio Oeste, podemos comenzar a implementar algunos protocolos diferentes de prueba y muestreo para, potencialmente, evaluar un riesgo problemático que podría asociarse fácilmente con una mayor incidencia de contaminación por micotoxinas».

«Una de las cosas que no sabemos hasta el punto de lo que realmente consideraría feliz, en el sentido de nuestro conocimiento de la presencia y contaminación de micotoxinas, es que realmente no entendemos por qué cada molde individual produce estas micotoxinas. A menudo usamos este término de metabolito secundario. Lo que realmente significa es que este moho no necesita producir esta toxina como parte de su ciclo de vida, como parte de su ciclo de producción. Por lo tanto, generalmente es un estímulo adicional lo que desencadena esta producción en el sistema», añadió.

Según Díaz, «una de las principales que vemos es una respuesta al estrés. En muchas situaciones, cuando hay un cambio drástico en la temperatura, hay un cambio drástico en la humedad u otras condiciones que pueden estresar ese moho, el moho comenzará a producir estas toxinas. Aun así, durante el proceso de muerte real, ¿verdad? Si utilizamos un inoculo, algún tipo de inhibidor de moho, ya que ese moho se está muriendo, puede comenzar a producir algunas de estas toxinas. Y eso es muy común».

En el caso del efecto que podría tener sobre el ganado lechero, el especialista explicó que «tenemos algunas áreas o puntos en el ciclo de producción que harían a los animales más vulnerables o más sensibles a las micotoxinas. En la la curva de lactancia de producción, una de las cosas crítica es ese período de lactancia temprana. Estos animales están movilizando tejido corporal, depósitos corporales, para poder hacer frente a ese balance energético negativo. Y lo que están usando es el hígado como la herramienta principal para procesar toda esa movilización. Y una vez más, si introduce algo en ese sistema que es hepatotóxico, como muchas de las micotoxinas, está tomando un hígado que ya está comprometido y lo está exponiendo a algo que podría ser problemático. Lo mismo puede decirse del período de transición. Cuando tenemos una inmunosupresión, si introduce inmunosupresores en ese sistema durante ese período, exacerbará ese problema».

Agregó que también se debe tener en cuenta cuestiones vinculadas al clima: frente a un clima seco, «muchas veces, en muchos sistemas de producción, a menudo no se les da el alimento de mejor calidad y así no damos a cada vacuno el cuidado requerido que esos animales necesitan para recuperar esas condiciones corporales para poder ser productivos en el próximo ciclo. Y si se alimentan con menos alimentos de alta calidad con contaminantes, eso puede ser extremadamente problemático en la próxima lactancia».

Buenos Aires, 5 de julio de 2020

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