La caída de la remisión de leche generó que el precio ronde entre los 0,46 y 0,52 US$/lt.
El sector, que arrastraba una severa crisis de rentabilidad por sobreoferta interna, experimenta ahora un fuerte «efecto rebote» en los precios debido a una repentina caída en la captación de materia prima. Esta coyuntura coincide con una histórica reforma estructural en la comercialización de la leche y una tregua regulatoria clave con sus socios comerciales de la región.
A finales del último año, la producción láctea brasileña había saturado las cadenas comerciales. El volumen de existencias acumuladas deprimió de forma sostenida los ingresos de los tamberos. De esta manera, el valor promedio neto nacional pagado por litro de leche cruda tocó un piso de 1,99 R$/litro que representan 0,39 dólares/litro. Esto significó una devaluación real del 25,79% interanual, según datos del Centro de Estudios Avanzados en Economía Aplicada (Cepea – USP).
Los márgenes negativos obligaron a miles de productores a desinvertir. En respuesta a la menor oferta física global y tras nueve meses consecutivos de caída, la cotización de la materia prima escaló casi un 14% mensual. Las industrias locales iniciaron una agresiva disputa por captar los litros disponibles. En cuencas centrales como Minas Gerais, los valores se posicionan hoy en una banda de 0,46 a 0,52 US$/litro. El encarecimiento en origen impactó con velocidad en los centros de consumo masivo. Reportes minoristas de plataformas como Expatistan indican que el litro de leche entera en góndolas de San Pablo promedia los R$ 1,10, mientras que las cajas de leche UHT registraron picos que van desde los R$ 0,58 hasta alcanzar los R$ 0,93 en distintas regiones del país.