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La Niña se disipa y mejoran las perspectivas para los cultivos de invierno

La Niña se disipa y mejoran las perspectivas para los cultivos de invierno

Tras un 2020 con sequías extremas en gran parte del país, el fenómeno baja su intensidad y se acerca a condiciones de neutralidad que se mantendrían durante el segundo trimestre del año.

Las lluvias oscilarán alrededor de la media, variando según las diferentes regiones.

Así lo indica un informe de la Cátedra de Climatología y Fenología Agrícolas de la FAUBA. Allí se señaló que es esperable que el episodio de La Niña —que en 2020 impactó con gran escasez de precipitaciones en extensas áreas del país— presente perspectivas alentadoras con vistas a la siembra de los cultivos de invierno. Hacia finales de marzo y primera quincena de abril, las condiciones de sequía en varias regiones del país fueron entre leves y moderadas, y —en general— las reservas de agua en los suelos mejoraron. Con un 80% de probabilidad, la neutralidad de La Niña se mantendría durante los meses de abril, mayo y junio.

Según Adela Veliz, docente de la cátedra de Climatología y Fenología Agrícolas de la FAUBA, a fines de marzo, el Indice de Sequía BHOA IMERGE indicaba condiciones de sequía leves en el norte de la provincia de Buenos Aires, en el sudoeste de Santa Fe, en el centro-este de Córdoba y en el sur de la Mesopotamia. Mientras tanto, en la Región Chaqueña y el NOA —como así también en el noroeste de la Patagonia— las condiciones de sequía eran entre intensas y moderadas. Veliz es coautora del informe junto con María Elena Fernández Long y Liliana Spescha, docentes de la misma cátedra.

“Llegando a las etapas de madurez avanzada en los cultivos de gruesa y promediando la etapa de cosecha en algunas zonas, hay que recordar que esta campaña fue condicionada por la falta de agua y por ‘La Niña’, que ha sido su protagonista y que actualmente se está disipando”, sostuvo Liliana Spescha, y añadió que si bien en algunas zonas se observaban excesos de agua que impedían el avance de la cosecha por falta de piso, esta semana, ya sin lluvias importantes —salvo en el sudoeste de Buenos Aires y en el noroeste de La Pampa, donde llovió el fin de semana del 17 de abril—, se pudo continuar con la cosecha, evitando así pérdidas económicas importantes.

En cuanto a la recarga del perfil del suelo, Spescha resaltó que transcurrida la primera quincena de abril se puede apreciar en gran parte del área agrícola del país —a excepción del noroeste de Buenos Aires— niveles abundantes en las reservas de humedad edáfica considerando todo el perfil del suelo. Por lo tanto, de acuerdo con el panorama actual, es muy probable tener condiciones normales en el contenido de agua del suelo para el invierno y principios de primavera. Esto permitiría contar con mejores perspectivas para el trigo.

Spescha también se refirió al almacenaje de agua en el suelo, para lo cual tomó como ejemplo lo sucedido en diferentes localidades. “Podemos observar cómo evolucionó el almacenaje de agua en el suelo en Marcos Juárez, tomando el perfil hasta un metro de profundidad. Esa localidad permaneció desde el inicio de la campaña gruesa 2020/21 por debajo del punto de marchitez permanente, pero desde mediados de marzo se verificó una franca recuperación del contenido de humedad hasta llegar a niveles extremos a principios de abril. Esto se debió a las abundantes precipitaciones registradas en la segunda semana de abril, cuando el jueves 8 cayeron 225 mm. En cambio, en Junín, que había iniciado la campaña con muy buenos niveles, la humedad evolucionó negativamente y se mantiene baja desde el verano, sin alcanzar el punto de marchitez”.

Buenos Aires, 21 de abril de 2021

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