El Gobierno nacional envió al Congreso un proyecto de ley para derogar la Ley de Etiquetado Frontal (Ley 27.642) con el objetivo de eliminar los octógonos negros de advertencia nutricional en los alimentos. La iniciativa que ingresó formalmente por el Senado y se complementa con propuestas en Diputados forma parte de la agenda de desregulación económica coordinada por el Poder Ejecutivo.
El proyecto propone la derogación total de la normativa vigente desde 2021, lo que implicaría no solo remover los sellos negros, sino también levantar las restricciones vigentes a la publicidad, permitir el regreso de personajes infantiles o celebridades a los envases y anular las limitaciones de venta en entornos escolares. El Gobierno aclaró que se mantendrá obligatoria la tabla de información nutricional básica del reverso.
Quienes defienden la derogación sostienen que la ley actual presenta severas fallas operativas y conceptuales. Por un lado, afirman que el modelo actual “satura” las góndolas donde el 85% de los productos tiene al menos un sello, igualando a alimentos saludables de consumo diario con ultraprocesados. Para las pymes el esquema actual genera “costos asimétricos” de envasado y logística que perjudican principalmente a las pequeñas empresas.
No es menor la falta de coincidencia con los países vecinos que obliga a las empresas argentinas a diferenciar líneas de empaque exclusivas para exportar dentro del bloque regional.
La propuesta oficial busca sustituir el estándar actual basado en el perfil de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) que mide porcentajes sobre calorías totales, por un sistema unificado y armonizado con el Mercosur. Se plantea migrar hacia un esquema de valores absolutos cada 100 gramos de producto, similar a los límites fijos que utilizan socios comerciales como Brasil, Uruguay o Paraguay.