Las exportaciones lácteas uruguayas superan la barrera de los 500 millones de dólares en un año de producción récord.
Este desempeño posiciona a la lechería como el tercer complejo exportador más importante del país, ubicándose solo por detrás de la carne vacuna y la celulosa.
En los primeros siete meses del año, la facturación por exportaciones lácteas alcanzó los US$ 539 millones, marcando un incremento del 6% en comparación con el mismo período del año anterior, según los últimos datos del Instituto Nacional de la Leche (INALE).
Alivio regional y un mercado clave en África
El mapa de destinos comerciales de Uruguay muestra una fuerte concentración que combina mercados tradicionales y de ultramar:
– Argelia en el podio: El país africano se mantiene firmemente como el principal comprador de los lácteos uruguayos, absorbiendo el 43% de las exportaciones totales, con la cooperativa Conaprole a la vanguardia de los envíos.
– Brasil y el fin de la tensión arancelaria: El gigante norteño concentra el 30% de las ventas. El sector respira aliviado tras el reciente archivo judicial en Brasil de una investigación por supuesto dumping contra la leche en polvo rioplatense. Esto garantiza la fluidez del comercio hacia las industrias alimenticias brasileñas, aunque su alta producción local modera la agresividad de las compras.
En cuanto a la oferta exportable, la leche en polvo entera (LPE) se mantiene como el producto estrella indiscutido de la canasta, seguida por los quesos y la manteca.
La paradoja: más volumen, pero precios en baja
A pesar del excelente ritmo de remisión de leche a las plantas industriales y de los volúmenes récord colocados en el exterior, el negocio enfrenta vientos de frente en el plano internacional. El precio promedio de exportación de la leche en polvo entera se situó en torno a los 3.795 US$/tonelada, lo que representa una caída del 9% interanual. Esta presión a la baja en los mercados globales enciende las alarmas entre los productores locales. Según analistas sectoriales, la caída del valor internacional aleja la posibilidad de que las industrias realicen “reliquidaciones” o pagos extra de fin de ejercicio a los tamberos, quienes asumen costos de producción locales que no ceden.