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La falta de lluvias condicionaron la producción de leche en la Argentina, según Rabobank

La falta de lluvias condicionaron la producción de leche en la Argentina, según Rabobank

La falta de lluvias le impone presión a la producción lechera en la Argentina, tal como indicó el informe del tercer trimestre de 2022 realizado por Rabobank. 

Allí se indicó que «un invierno seco podría interrumpir el flujo de primavera. La ausencia de lluvias durante la mayor parte del invierno (junio-agosto) ha ejercido más presión sobre los productores lecheros argentinos. Aunque la mayoría de los grandes productores son menos dependientes ahora que en el pasado del crecimiento de las pasturas, con la alimentación suplementaria jugando un papel cada vez más importante, los medianos y pequeños productores lecheros están sintiendo el impacto del clima seco».

«La desaceleración de la producción continúa, pero debería terminar cerca de los niveles de 2021. Los altos costos de producción han seguido afectando la rentabilidad de los agricultores en Argentina. Si bien los precios de los cereales se mantienen por debajo de los precios mundiales debido a las restricciones a la exportación, los precios nacionales de la leche no reflejan el impacto total de la inflación en la moneda local», se expresó.

Según el think tank local Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), el costo de equilibrio de la leche fue de ARS 54/litro frente a un precio de mercado de ARS 51/litro en julio.

Se espera que la producción de leche se contraiga levemente durante la segunda mitad del año después de un crecimiento muy moderado en la primera mitad. Como resultado, se pronostica que la producción de leche terminará 2022 aproximadamente al mismo nivel que en 2021.

El consumo interno se está debilitando. La espiral inflacionaria continúa en Argentina, sin mayor alivio a la vista. La inflación del IPC avanzó un 7,4% en julio, lo que llevó la inflación de 12 meses a más del 70%. La espiral de precios al alza continúa erosionando el poder adquisitivo y está afectando la forma en que los consumidores comen y compran en los supermercados. Más argentinos están comprando productos lácteos de procesadores informales más pequeños y están reduciendo el consumo de productos de mayor valor como queso duro y postres.

El sector lácteo está atrapado entre un mercado interno débil y un tipo de cambio artificial. Si bien el mercado interno se deteriora aún más y otorga una ventaja a los procesadores informales (que no pagan impuestos), la exportación se vuelve menos competitiva debido a la tasa de cambio artificialmente débil. Si bien el tipo de cambio oficial ahora ronda los ARS 135/USD, el tipo de cambio no oficial que tiende a reflejar mejor la inflación ha cotizado por encima de los ARS 300 en los últimos días. Esto significa que exportar, en un momento en que los precios mundiales se están moviendo a la baja, es menos rentable, ya que los exportadores se ven obligados a convertir sus ingresos de exportación al tipo de cambio oficial. Esto está complicando aún más la vida de los procesadores, ya que pierden competitividad tanto en el mercado nacional como en el internacional.

Buenos Aires, 9 de septiembre de 2022

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