Argentina e Indonesia formalizaron la apertura del mercado cárnico y la reapertura del lácteo.
Este entendimiento, gestionado por el SENASA y su par indonesio (DGLAHS), destraba las barreras sanitarias para el ingreso de alimentos a un país con 280 millones de habitantes.
Mientras el país asiático adquiere anualmente USD 884 millones en carne bovina a nivel global, concentrándose la demanda en cortes congelados, sus importaciones lácteas alcanzan los USD 1.597 millones por año, lideradas por la leche en polvo y la crema. Su producción doméstica es baja y solo cubre el 20% o 30% del consumo nacional
Alcance del acuerdo: El protocolo actual es estrictamente sanitario y técnico. Define las pautas de control que habilitan el inicio de los embarques. Pero al no existir un acuerdo de libre comercio con el Mercosur, las exportaciones argentinas deben tributar el arancel pleno de Nación Más Favorecida (NMF):
– Tributación para carnes: Se aplica un derecho de importación general del 5% para cortes congelados.
– Tributación para lácteos: Los aranceles oscilan entre el 5% y el 10% según la posición arancelaria.
Esta condición genera una desventaja frente a proveedores clave como Australia y Nueva Zelanda que acceden al mercado indonesio con arancel del cero gracias a sus tratados de libre comercio vigentes.