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El factor climático comienza a condicionar las siembras tempranas en Argentina

POR RODRIGO BENITEZ *

El factor climático comienza a condicionar las siembras tempranas en Argentina

A medida que las cosechas avanzan sobre el hemisferio norte, el mercado empieza a enfocarse sobre Sudamérica, donde la situación climática viene evolucionando de manera preocupante sobre los cultivos ya sembrados como el trigo, o afectando las decisiones de siembra durante la ventana óptima de los cuadros tempranos de maíz.

Por tercer campaña consecutiva nos vemos envueltos en las condiciones climáticas propias del fenómeno de La Niña, caracterizadas por temperaturas que tienden a superar los promedios históricos y con precipitaciones acumuladas por debajo de la media. Un fenómeno para nada habitual, ya que, si observamos los últimos 100 años, en solo tres ocasiones (1950, 1998 y 2020) este fenómeno se extendió durante tres ciclos seguidos.

El hecho de arrastrar estas condiciones durante varios años, nos deja un 2022 muy particular en cuanto a las estadísticas, que describen muy bien la delicada situación que afrontarán los cultivos durante la campaña 22/23.

Los primeros nueve meses del año registraron los niveles más secos desde el 2013, estableciéndose un 23% por debajo del promedio de precipitaciones durante la última década. Y a esto, se suma que dejamos atrás el mes de septiembre más seco en 16 años, justamente un mes muy importante para el calendario productivo nacional, ya que la siembra del maíz temprano comienza a generalizarse a lo largo del área agrícola durante dicho mes.

Hoy ya nos encontramos finalizando la ventana óptima de siembra para los cuadros tempranos. Al 13 de octubre, las labores avanzan al 16,4% del área estimada por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires en 7,5 millones de hectáreas. has. Esto representa un atraso de 7,2 puntos porcentuales con respecto al ritmo de siembra observado durante la campaña anterior a la misma fecha.

Claramente la falta de humedad en provincias como Santa Fe o Córdoba, sumado a las heladas tardías que se registraron durante las últimas semanas, retrasaron las labores de implantación, elevando así, el riesgo de que dichos cultivos deban afrontar sus etapas evolutivas más importantes durante los meses más calurosos del verano. De esta forma, surgen dos alternativas para el productor: aumentar el área de planteos tardíos o de soja de primera.

Por lo pronto, el mercado ya descuenta una posible caída productiva, con la posición abril 2023 subiendo un 8% durante el último mes, un incremento mayor al de la julio 23’. Anticipando así, la menor producción que ingrese al mercado durante el mes de abril.

Mas allá del panorama poco optimista que se vislumbra, lo cierto es que vamos a tener en abril, una menor oferta comparada a años anteriores, pero habrá también un stock inicial más grande. Esto porque también hay que tener en cuenta el impacto que generó el establecimiento del programa de dólar soja durante septiembre en las decisiones de venta de los productores.

La comercialización de maíz en plena cosecha del tardío 21/22 venía muy similar a los años anteriores porque parte de las ventas se habían realizado sobre los meses posteriores al estallido de la guerra Rusia/Ucrania aprovechando esos mayores precios para generar liquidez y afrontar gastos. Posteriormente, sobre septiembre, la medida del dólar soja, gran parte de la caja que se planeaba generar hasta fin de año con ventas del maíz, se realizó con poroto.

Entonces el resultante es una mayor cantidad de maíz que aún queda por comercializar y que posiblemente pase de campaña, buscando compensar esa menor producción estimada para abril, considerando que, actualmente los puertos se encuentran enfocados en embarcar las declaraciones de soja hasta fin de año, compitiendo en términos de logística con el maíz y sin considerar que en diciembre tendremos el ingreso del trigo, buscando sus espacios, aunque con volúmenes menores de producción que los esperados originalmente.

En el corto plazo, lo importante es seguir de cerca la evolución de la logística, esperando alguna oportunidad que pueda recalentar los precios del grano en el mercado disponible ante necesidades puntuales de originación (es decir, estos servicios incluyen recibir y procesar su solicitud de préstamo, asegurar y financiar el préstamo, y otros servicios administrativos) por parte de la exportación, sin dejar de lado los principales factores internaciones como el conflicto Rusia-Ucrania o el rumbo de las políticas monetarias a nivel global, que puedas impactar sobre los precios de Chicago, generando un efecto de arrastre en los contratos locales.

*Rodrigo Benítez es integrante del departamento de Investigación y Análisis de Mercado de FYO.

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