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El fin del comienzo de la era genómica

Por Horacio Larrea *

El fin del comienzo de la era genómica

“Esto no es el fin… Ni siquiera es el inicio del fin. Pero, quizás, sea el fin del comienzo”: Sir Winston S. Churchill, en su discurso luego de la segunda batalla de El Alamein.

Diez años pasaron desde que los principales países productores de Genética en el mundo, incorporaron la información genómica a sus evaluaciones genéticas.

Como toda tecnología nueva, la genómica generó adeptos (siempre existen los “early adopters”), escépticos y refractarios. Aun hoy continúa cierto nivel de polémica, aunque claramente las estadísticas muestran el nivel de aceptación que el mercado de semen a nivel global ha mostrado hacia los toros genómicos, quienes hoy representan más del 75% de las ventas en todo el mundo. Además, prácticamente 100% de los toros que ingresan a programas genéticos en cualquier país del mundo son seleccionados por su información genómica.
Pero qué conclusiones podemos sacar a diez años de la aparición pública de esta tecnología que ha revolucionado la selección genética:

1) LA GENÓMICA NO ES PERFECTA: incluso a esta altura de los acontecimientos, ya somos muchos quienes creemos que nunca lo será, ya que las mutaciones espontáneas, la interacción entre genes y los efectos epigenéticos afectarán la expresión de los genes de cualquier individuo, algo que la tecnología de la genómica nunca podrá predecir. Quienes crean que la forma que los toros genómicos rankean respecto a sus contemporáneos se mantendrá cuando se vuelvan probados, tendrá que bajar sus expectativas: ya hemos visto que hay variaciones importantes en el ranking, una vez que aparecen sus evaluaciones genéticas con hijas paridas. Pero lo que sí ha quedado demostrado en forma incontrastable es que del grupo de toros genómicos más altos aparecerán los toros probados más altos, solo que hasta que no se prueben, no sabremos cual es el mejor. Debemos, entonces, aprender que 50 puntos de diferencia de GTPI o NM$ entre dos toros genómicos no significan nada. También la información genómica es increíblemente precisa para detectar aquellos toros que, a pesar de tener excelentes antecedentes genealógicos, no han recibido los mejores genes de sus padres: aquellos que salen bajos, no tienen NINGUNA CHANCE, de salir buenos, por lo que, a pesar de su linaje, ahora solo les espera un final de hamburguesa (¡a veces muy cara!). Previo a la genómica, todo ternero hijo de alguna vaca famosa iba a parar en alguna central de inseminación en algún lugar del mundo, y si bien por ahí salía algún hermano muy bueno, muchos otros salían bajos, solo que muchas veces esto no se conocía, ya que nunca habían estado en ningún catálogo, por lo que terminaban muriendo en el anonimato.

2) LA GENÓMICA ES UNA HERRAMIENTA DE SELECCIÓN, NO UN CRITERIO DE SELECCIÓN: muchos ganaderos tradicionales se quejan que no les gustan los toros genómicos más altos en índices como NM$, porque no trasmiten aquella vaca “balanceada” entre tipo y producción que hemos (me incluyo) buscado por tantos años, y culpan a la selección genómica de ello. En realidad, no es problema de genoma sino de los rasgos que hoy tienen peso en la fórmula de índices como NM$ o el mismo GTPI, quienes se están enfocando más a rasgos de producción y salud, y con peso casi nulo al tipo. Esto sucede porque la correlación entre tipo y salud es negativa. Podemos discutir un largo rato respecto a esto, pero las estadísticas muestran claramente que es así. Quizás el problema radique en que la estatura y la capacidad tienen demasiado peso en el compuesto de tipo, y hoy muchos productores comerciales quieren achicar drásticamente sus vacas, porque ven que las grandes viven menos. Más allá de los gustos personales, el punto es que quien quiera enfocar su selección a la búsqueda de mas tipo, perfectamente puede elegir toros genómicos altos a PTAT, y seguramente tendrá hembras de muy buena morfología. Toros probados populares altos en tipo como Atwood, Doorman, Goldchip, McCutchen, Fitz, Avalanche, Solomon o Jacoby (entre muchos otros) fueron genómicos altos a tipo desde el inicio. Lo que no se puede negar es que cada vez se amplía más la “grieta” entre lo que quiere el productor comercial y lo que elige el criador tradicional enfocado a tipo: para el ganadero comercial el tamaño moderado y la facilidad de parto son dos requisitos “sine qua non” para usar un toro en su rodeo.

3) EL GENOMA NO PUEDE SER MANIPULADO: podrá discutirse la confiabilidad de la información, pero nunca la objetividad. El cálculo del valor de los genotipos es absolutamente imparcial y los datos que recibe cada uno de los animales han sido calculados de la misma forma. Por años hemos visto como los índices de parentesco eran manipulados para crear desviaciones en forma artificial (en algunos casos groseramente), lo que llevó a crear familias “fantasmas”, que nunca dieron ni siquiera un toro probado decente, simplemente porque la familia nunca fue tan buena como sus índices lo pronosticaban. En ese sentido, el genoma mató el “lápiz”, y eso ha sido un paso muy importante para el mejoramiento genético, porque hoy ya no se ingresan más toros de poca chance de resultar buenos a un programa genético…….

4) EL GENOMA AYUDÓ A MULTIPLICAR EL RITMO DE MEJORAMIENTO GENÉTICO: sin duda es el mayor impacto que ha tenido en la industria, ya que nos ha permitido acortar significativamente el intervalo generacional, al trabajar con individuos mucho más jóvenes. Al poder identificar a los mejores de cada generación a muy temprana edad, éstos se multiplican antes, por lo que la diferencia de edad entre generaciones es mucho menor. También para alcanzar este objetivo hay otra tecnología que ha aportado tanto como la genómica: la fertilización Invitro (FIV), que permite obtener mucho mayor cantidad de embriones por donante y a menor edad que el método tradicional ( Invivo). Ambas tecnologías combinadas han marcado un antes y un después en el ritmo del mejoramiento genético.

POR QUÉ ES EL “FIN DEL COMIENZO” DE LA GENÓMICA?

Sin lugar a dudas hemos entrado a una nueva etapa en la utilización de la genómica, la que ya no es de uso exclusivo de los principales actores de la industria de la IA o de los productores de genética, sino que en este año 2019 hemos visto un aumento exponencial en la cantidad de hembras testeadas en rebaños comerciales.

Al aumentar la cantidad de hembras nacidas debido al uso de semen sexado, muchos ganaderos se encuentran con el dilema de tener un exceso de recría, que han provocado en muchos países una saturación de vaquillas para la venta, cuyo precio de mercado no cubre los costos de crianza, por lo que la selección de hembras por sus antecedentes genómicos compensa el costo del test, al poder hacerlo al nacer y de esta forma se eliminan las de peor merito genético criando solo la cantidad necesaria para cubrir las necesidades de reposición.

Además, para aquellos interesados en seleccionar por rasgos aún más específicos como Betacaseina A2A2, Kappacaseína BB, o quienes quieran eliminar haplotipos letales, lo están haciendo identificando a las portadoras por el test genómico.

Por último, para aquellos que quieren hilar aún más “fino”, la información genómica permite calcular el índice de consanguinidad genómica de un individuo, lo que es mucho más preciso y útil que el tradicional cálculo de la consanguinidad parental de ese mismo animal.

Aún estamos muy lejos de saber el final de esta película. Todavía hay mucho por estudiar, investigar y descubrir, pero no quedan dudas que algo que para más de uno no era más que una “moda”, no solo que llegó para quedarse, sino que ha cambiado las reglas de juego de toda la industria de la genética y su impacto es inocultable en la forma que comercializamos tanto el semen como los animales en pie, ya sean machos o hembras.

El tren está pasando y aun el que no se haya subido está a tiempo de alcanzar a algunos de los últimos vagones, pero hay que apurarse: trabajar con vacas eficientes y productivas será indispensable para que un productor lechero pueda “competir” en un mercado donde todos los días se van del negocio aquellos que son menos eficientes, y la selección genómica cumplirá un rol fundamental para poder producir eficientemente, hasta que una nueva tecnología la supere y la reemplace.

Como decía Guillermo Nimo, por lo menos, así lo veo yo!!

* Presidente de la Comisión de Evaluaciones Genéticas de Asociación Criadores de Holando Argentino (ACHA)

Buenos Aires, 29 de noviembre de 2019

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