Otra suba del Global Dairy Trade consolida una racha positiva y el cambio de tendencia.
Para la cadena láctea argentina los resultados de la última subasta de la plataforma de comercialización de la neozelandesa Fonterra brinda cada vez más expectativas. En el evento 398, celebrado el martes 17 de febrero de 2026, el índice general registró una suba del 3,6%.
El promedio ponderado para todos los productos cerró en 4.028 US$ por tonelada, con un volumen comercializado de 22.240 toneladas. Aunque la manteca fue el producto con el salto más espectacular (10,7%) –operadores argentinos ya hablaban del imprevisto salto de la demanda a fines de enero–, la mirada se mantiene fija en el polvo, que es el que mueve la aguja de los ingresos por exportaciones. En este sentido, la leche en polvo entera (LPE) logró un alza del 2,5% al alcanzar los 3.706 US$/Tn.
Desde el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) se presume que este repunte se debe a una combinación de oferta ajustada en Oceanía y una demanda que comienza a despertar en China y Medio Oriente.
¿El fin del ciclo bajista? Analistas como Emma Higgins del Rabobank describen este resultado como “muy positivo”, destacando que es la cuarta suba consecutiva del año. El mercado parece haber dejado atrás el “desplome histórico” de finales de 2025, donde la leche en polvo había caído por debajo de los 3.200 US$/Tn.
Para Argentina, el 2026 se perfila como un año de crecimiento productivo tras haber cerrado 2025 con una producción cercana a los 11.600 millones de litros. Con una oferta interna en expansión, la firmeza de los precios internacionales en el GDT se vuelve una condición necesaria para evitar una saturación del mercado doméstico y sostener la rentabilidad de una cadena que viene de años de fuerte presión por costos y volatilidad externa.
De todas maneras, aún reina un cauto optimismo ya que algunos analistas advierten sobre el aumento de la producción mundial de leche proyectada para 2026, lo que podría moderar futuros incrementos.
¿Qué esperar? Los mercados ahora estarán atentos a la próxima subasta del 3 de marzo de 2026 para verificar si este impulso se sostiene o si comienza una meseta de estabilización. Para la lechería argentina, el GDT no es un indicador más. La LPE es el producto estrella de su canasta exportadora. Dado que el país destina una parte significativa de su elaboración al mercado externo, cualquier fluctuación en la plataforma neozelandesa tiene un impacto directo en la competitividad de las plantas locales y, eventualmente, en el precio que recibe el tambero en la tranquera.
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