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España, donde la concentración no afloja

Aún con un precio de la leche que casi duplica al que se cobra en la Argentina, el cierre de tambos sigue a tasas preocupantes.

España, donde la concentración no afloja

El cierre de tambos en España ha sido una constante en los últimos cuarenta años. A partir de una información muy interesante publicada en el OCLA y extraída de AgroDigital sobre la actualidad de la lechería española analizamos algunos números de su evolución a lo largo del tiempo y en especial lo que fue la etapa de las cuotas en la Unión Europea, que duró hasta el 2015.

De la publicación del OCLA surge que el recibo a nivel nacional de leche a lo largo del año pasado ha bajado un 0,5% en comparación con 2024. En el 2025 el precio promedio para un tambero español fue de 0,51 euros/litro –algo como para nosotros 867 pesos por litro–, un valor que, si bien fue mayor que en 2024 cuando promedió de euros 0,49 euros/litro, quedó por debajo del 2023 con 0,54,7 0,51 euros/litro.

Cuando se analiza la evolución del número de productores, en los últimos doce meses han cerrado el 5,4% de los 9.252 establecimientos que había y al final de año solo quedaban 8.749. Decidimos buscar en nuestros archivos para profundizar el análisis. El actual número de tambos es extraordinariamente más bajo que los 160.000 tambos que funcionaban al inicio del sistema de cuotas en España que comenzó formalmente con la entrada en la Comunidad Económica Europea (CEE) en 1986.  Un sistema que intentó estabilizar el sector pero que al final del cuento sólo logró acelerar la concentración.

La concentración fue evidente a lo largo del tiempo. En España la gran mayoría eran explotaciones familiares eran muy pequeñas. A principios de los 90, cerca del 80% producían menos de 50.000 kg de leche al año, lo que equivale a rodeos de menos de 12 vacas. Para el fin del sistema de cuotas en abril de 2015, el número de productores se había reducido a unos 17.000 tambos. Hoy diez años después se redujeron a la mitad.

La crisis responde a una combinación de factores desde lo económico y normativos. Los especialistas argumentan los bajos márgenes como consecuencia de la suba de los costos de producción junto a la falta de servicios e infraestructuras en algunas regiones rurales que desincentiva la permanencia. Paralelamente, las condiciones de trabajo hacen que los jóvenes no quieran continuar con el negocio familiar. No ha sido menor las nuevas normativas ambientales y de bienestar animal de la Unión Europea que requieren inversiones millonarias en tecnología y modernización que las explotaciones medianas y pequeñas no pueden costear junto a la creciente carga administrativa para cumplir con los controles de calidad y sostenibilidad que asfixia a los productores más pequeños.

En la distribución histórica de las cuotas, España no quedó bien parada por lo que se transformó en un importador de lácteos dentro de la comunidad europea. En este contexto, los tamberos tienen poco poder de negociación frente a las grandes industrias lácteas y distribuidoras, que a menudo optan por importar leche de países con excedentes como Francia o Alemania cuando los precios internos suben. Esta situación ha provocado que solo las explotaciones que logran escala y tecnología tengan más oportunidad, mientras que el modelo de granja familiar tradicional está desapareciendo.

El censo total de vacas de leche registraba unas 752.000 cabezas en abril de 2025. Aunque la media nacional histórica rondaba las 40-60 vacas/tambo, hoy existe una dualidad marcada entre regiones como Galicia (concentra más de la mitad de los tambos), Asturias o Cantabria donde predominan explotaciones de tamaño medio, aunque en constante crecimiento y otras como Valencia, Murcia, Castilla y León donde se encuentran las más grandes, con promedios que superan las 200 vacas por explotación.

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