El fuerte incremento de la producción de leche genera una caída generalizada de los precios, aunque analistas prevén un cambio de tendencia para la segunda mitad del año.
El análisis del OCLA, elaborado sobre un grupo seleccionado de los principales países productores que concentran algo más del 55% de la producción global de leche de vaca, revela que la oferta no frena su marcha. Tras un año 2025 en el que este bloque creció un 2,1% abasteciendo plenamente el consumo, los primeros cuatro meses de 2026 consolidaron un salto aún mayor del 3,74%.
Esta inyección masiva de leche ha provocado una depreciación general en los valores de los productos lácteos, debido a la extrema sensibilidad del negocio lácteo internacional. Según el informe del OCLA, el mercado mundial –excluyendo el comercio interno de la Unión Europea– representa apenas entre el 11% y el 12% de la producción global. Debido a este acotado porcentaje comercializable, cualquier pequeña oscilación en el volumen global altera drásticamente las cotizaciones internacionales, dándole una naturaleza de alta volatilidad.
Para tomar dimensión del escenario actual: un crecimiento del 3,7% sobre la base de producción mundial del año anterior estimada en 815.000 millones de litros equivale a introducir unos 30.000 millones de litros adicionales. Si este volumen excedente no es absorbido por los mercados domésticos, se traduce en un aluvión de stocks remanentes para el circuito de exportación, presionando los precios a la baja.
A pesar de la fuerte presión actual, el informe del segundo trimestre de 2026 de Rabobank citado por la entidad anticipa que el ritmo de ordeñe tenderá a moderarse a nivel global. En el balance de todo el año, se estima que la producción de leche cerrará con un aumento neto de solo el 1%, marcando una fuerte desaceleración en comparación con el incremento del 3,1% registrado en 2025.
Algunas estimaciones privadas indican que en esta última mitad del año se reducirá la presión de la oferta. Frente a una demanda internacional sostenida por el consumo per cápita y el crecimiento demográfico, esta moderación podría abrir la puerta a una mejora en los precios internacionales en el mediano plazo.
En relación al 2027 las proyecciones iniciales apuntan a una caída del 0,2% en la producción anual. De confirmarse, significará la primera contracción de la oferta global desde el año 2022.
FUENTE: Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA)