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Megatambo convierte 7.000 hectáreas de pasto en leche

Megatambo convierte 7.000 hectáreas de pasto en leche

El modelo forrajero que Adecoagro lleva a cabo para alimentar 14 mil vacas en ordeño, y allí el maíz picado cuenta como el plato principal de sus rodeos.

La lechería enfrenta un proceso de transformación en todo el mundo. Hay cada vez menos tambos, con más vacas por establecimiento y una mayor producción animal, tal como publicó el portal de La Voz.

Mientras que en 2010 los tambos de más de 10 mil litros por día representaban el uno por ciento y aportaban el 5 por ciento del volumen total, actualmente son cinco por ciento y remiten el 28 por ciento de la producción total.

EL ROL DE LA ALIMENTACIÓN

“Este crecimiento en el tamaño de los tambos trae aparejado una serie de cambios en el sistema, como la incorporación de diversas tecnologías que apuntan a mejorar la eficiencia en el uso de los recursos. “En lo que respecta a la alimentación, juegan un rol cada vez más importante y de gran impacto en los resultados económicos de la actividad. En este sentido, el silaje de maíz, sorgo, alfalfa y cereales de invierno constituyen una herramienta fundamental en la alimentación de las vacas lecheras”, aseguró Eduardo Gross, vicepresidente de la empresa Claas, durante la última Experiencia Forrajera llevada a cabo esta semana de manera virtual.

Independientemente de los sistemas y las escalas de los tambos, el ejecutivo destacó la importancia de contar con reservas de calidad durante todo el año para marcar la diferencia en el negocio.

Debido a ello, la producción de forraje viene en crecimiento. En los últimos años, la superficie destinada a reservas creció 20% y va por más.

“La lechería como destino de esos silajes creció un 43 por ciento, demandando una superficie de 1.090.000 hectáreas en la campaña 2020/2021. Al mismo tiempo se incorporaron avances muy significativos en la tecnología de confección de silajes”, aclaró Gross.

EL MODELO ADECOAGRO

La alfalfa es el recurso forrajero por excelencia. Su rol e importancia es determinante para la producción de leche de la empresa Adecoagro. Desde el megatambo ubicado en la localidad santafesina de Christophersen (al sur de la provincia), el asesor José Jáuregui señaló cuáles son a su criterio las premisas para lograr reservas de alfalfa de calidad en producciones intensivas.

“Hay que arrancar por el principio, es decir, por una buena siembra. Y antes de la siembra está la elección del cultivar. Lo importante es buscar alfalfas que tengan alta producción, una muy buena sanidad”, expresó Jáuregui.

Según este especialista, además de la sanidad vegetal, se deben atender cuestiones como la nutrición y el método que se utilizará para confeccionar la reserva: en forma de heno o ensilada.

Pensar en cómo almacenar el recurso y cómo suministrarlo es también determinante para la eficiencia de la conversión del forraje.

En su establecimiento productor de leche, Adecoagro posee más de 14 mil vacas en ordeñe bajo un sistema que pone énfasis en la eficiencia y la calidad de la producción lechera.

Allí, según indicó la empresa, la producción por vaca es de 37 litros de leche promedio por día.

Buena parte de esa producción se industrializa en la planta que Adecoagro tiene en Morteros, una de las dos usinas que tiene la empresa (la otra en Chivilcoy) y que abastece en buena parte con su propia materia prima. En la planta de Córdoba, la capacidad para procesar es de 750 mil litros de leche diarios.

Para cumplir con el requerimiento de la nutrición, la oferta forrajera del establecimiento está integrada por una torta variada: 500 hectáreas de alfalfa para silo; 1.500 hectáreas de gramíneas en general (avena, raigrás y trigo) y unas cinco mil hectáreas de maíz.

Con semejante volumen, es muy importante la labor del área de stocks y una buena planificación de forraje para que no haya errores en cuanto a las cantidades de alimento.

La agenda diaria en el tambo incluye alimentación por la mañana (es la más importante) y por la tarde, y la lectura de los comederos, que se hace a través del barrido de los remanentes.

En el establecimiento, el de mayor producción de leche del país, se controla la calidad de la comida y se pone en acento en si las raciones están bien mezcladas, para evitar que el animal seleccione qué comer y qué no.

La premezcla incluye granos de maíz, harina de soja, vitaminas y minerales, alfalfa, avena y gluten feed, el único producto comprado.

“Cada vaca come entre 25 kilos y 27 kilos de silo maíz por día, el ingrediente más importante de la dieta”, se indicó.

En el proceso de alimentación de las vacas, la tecnología también es protagonista. Un software con las dietas de cada categoría permite monitorear los mixers.

El asesor recordó la dimensión alcanzada por el maíz para picado en el establecimiento: comenzó con una siembra de 300 hectáreas hasta llegar a 5 mil hectáreas en la actualidad.

Antes de convertirlo en picado, el monitoreo de la calidad y de los rindes es estricto.

Según comentó el técnico, todos los años hay una exhaustiva elección de híbridos de maíz que tengan un especial mejoramiento para la producción de leche: que tengan fibra de calidad.

Tan importante como la elección del híbrido es seleccionar el momento del picado.

Buenos Aires, 11 de septiembre de 2022

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