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Sistema de engorde Lehmann con Áfiber: simple y tentador para los productores holando

Sistema de engorde Lehmann con Áfiber: simple y tentador para los productores holando

La Cooperativa Guillermo Lehmann ofrece a sus clientes y productores ganaderos dedicados a la lechería de una amplia región una alternativa de inversión para sus terneros de raza holando, a través de su Sistema de Engorde Lehmann con Áfiber.

Este método innovador de alimentación que, como su nombre lo indica, no posee fibras efectivas, le permite al productor pecuario, sin un esfuerzo adicional ni empleo de maquinaria, retener sus machos para el engorde a la espera de un buen escenario para su venta en el mercado de hacienda.

El sistema de engorde de ‘La Lehmann’, que presentó desde el arranque del 2020, se muestra novedoso, simple y ágil para aquel productor dedicado a la lechería y cría de ejemplares holando, ya que podrá deslindar toda la actividad de engorde de sus machos jóvenes en manos del régimen de autoconsumo que propone el alimento balanceado Áfiber.

Sin el empleo de herramientas ni maquinaria adicional, los profesionales de nutrición animal de la firma se encargan del seguimiento, y la cooperativa se ocupa sistemáticamente del llenado de los silos. Dentro del proceso, también figura el aporte de los asesores del área de ganados y hacienda de ‘La Lehmann’. Conocer en tiempo real el valor de mercado de su hacienda en engorde, le ofrece al productor una información vital para saber cuándo es el mejor momento para vender sus animales.

El establecimiento requiere escaso espacio físico y muy poca infraestructura. En los corrales, se instalan los silos, que serán rellenados en tiempo y forma por personal de ‘La Lehmann’, sin la necesaria participación del productor. Y en los días de lluvia, para evitar inconvenientes con el alimento, solo deben cerrarse las cuchillas en las troneras donde comen los animales, en la dirección de donde proviene la precipitación.

La propuesta es conveniente para la necesidad que tiene el tambero en la Argentina de enfrentar un mercado cambiante, tanto en el precio de los granos como también en los de la hacienda. Tal como indica la organización a sus clientes, los machos holando en engorde puede ser vendidos cuando así lo decida su dueño.

Carlos Alberto Briozzo Cazeneuve, Médico Veterinario a cargo de la coordinación del área de Nutrición Animal de la Cooperativa Lehmann, ponderó la propuesta que ofrece Áfiber, un alimento balanceado que nació en función de la problemática que enfrenta el productor con los machos holando que llegan a los 100 kilos, y no sabe qué hacer con ellos. Evaluamos el tema, y convenimos que, con un buen engorde, a los vacunos se los puede vender en cualquier etapa, hasta alcanzar un peso de un consumo liviano de hasta 340 kilos, y obtener hasta una invernada especial. En el medio, el productor ve cómo está el mercado de hacienda y puede optar por su venta en cualquier momento”.

En diálogo con Infortambo, Briozzo comentó que Áfiber es un producto único, ya que es un balanceado sin fibra. Todos los sistemas de engorde en el mundo utilizan fibra de forraje. En este proceso no existe; no lo utilizamos. El alimento es de una excelente digestibilidad, y se fabrica con productos nacionales y aprobados por el SENASA, por lo que no hay problema con el abastecimiento”.

Respecto a su empleo actual, el especialista de “La Lehmann” indicó que hoy el sistema cuenta con el abastecimiento de unas 2.000 cabezas, pertenecientes a cerca de 50 establecimientos, ubicados principalmente en los departamentos santafesinos de Las Colonias y Castellanos. También se abastece a productores del noreste de Córdoba, y otras localidades santafesinas como Ataliva y Calchaquí. Hasta el momento ha proliferado interés y pedidos desde establecimientos en Buenos Aires, Corrientes, Entre Ríos, Tucumán, y desde el norte de Santa Fe.

“Las conversiones son extremadamente bajas –tal como indicó Briozzo-, ya que los vacunos emplean 5,5 kilos de materia seca para producir un kilo de carne. Lo que es casi un cerdo. Allí, el aumento individual por animal ronda los 1,5 kilos por día”.

“Todo esto se logra sin trabajo ni empleo de herramientas por parte del productorreconoció el veterinario-. No hay acarreo de alimento. El proceso comienza con la vacunación de los animales para desparasitarlos y la instalación y llenado de los silos de autoconsumo con alimento Áfiber, generalmente de siete toneladas. Allí los asesores saben exactamente cuánto consumen los animales y se procede al llenado de los silos teniendo en cuenta el tiempo de reposición. En caso de lluvia, se cierran fácilmente las cuchillas del lado de donde procede la precipitación. Los animales son sedentarios y de mucha mansedumbre en el caso del holando».

«El proceso es distinto al del feedlot donde se debe repartir el alimento a través de un tractor y los animales concurren a comer. Aquí es el propio animal el que regula su alimentación, y la toma de agua”, dijo el respondable de coordinar el área de Nutrición Animal de la Cooperativa Lehmann.

Consultado sobre la calidad de la hacienda y en especial de la carne que se obtiene, Briozzo refirió que “a las 48 horas del ingreso del animal a la alimentación con Áfiber, se comienza a ver la bosta en grado tres, lo que es ideal para el engorde. Esto marca que el rumen es una maravilla. Al terminar el encierro, se hizo una trazabilidad de la carne en los frigoríficos. Todas las carnes tenían grado uno; es decir, más bien magra y de muy buen sabor. No tiene ningún gusto raro, y es muy tierna. A su vez, al hacer el análisis de la carne, sorprendió el nivel que ofrecen los ácidos grasos insaturados; a la inversa de lo que comúnmente se ve en otras carnes de testeo, donde predominan los ácidos saturados, la carne generada por el sistema incluye mayor contenido de ácidos grasos Omega 6 y Omega 3, muy importantes para la dieta humana”.

Buenos Aires, 4 de octubre de 2020

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