El optimismo que venía impulsando los precios internacionales de los lácteos sufrió un traspié este martes 7 de abril. En el evento 401 del Global Dairy Trade (GDT), el índice de precios de la plataforma neozelandesa registró una baja del 3,4%, situándose en un promedio de US$ 4.228 por tonelada.
Este resultado interrumpe la racha alcista que marcó el primer trimestre de 2026 y enciende las alarmas entre los exportadores, quienes observan con cautela este cambio de tendencia en el termómetro mundial de la lechería.
Los números detrás de la jornada
La subasta, que se extendió por casi tres horas, contó con la participación de 156 postores, de los cuales 98 lograron concretar compras. En total, se transaccionaron 19.507 toneladas de productos lácteos.
El producto estrella del mercado, la Leche en Polvo Entera (LPE), no fue ajeno a la tendencia negativa. Aunque su caída fue más moderada que el promedio general, cerró con una baja del 0,7%, alcanzando un valor de 3.687 US$/TM. Esta cifra es seguida de cerca por los productores rioplatenses, ya que funciona como el principal faro de precios para los contratos de exportación.
Analistas del sector sugieren que este retroceso responde a un reequilibrio tras las fuertes subas de marzo. Al respecto, Mary Ledman, estratega global de Rabobank, calificó la caída del 3,4% en el Evento 401 como una corrección técnica necesaria ante la resistencia de los compradores asiáticos a precios superiores a 4.500 dólares. A pesar del retroceso, anticipa una meseta de precios en lugar de un desplome, fundamentado en una oferta ajustada y desafíos en la gestión de márgenes por los costos de insumos.
Mientras que algunos productos como la grasa láctea anhidra y el queso mantuvieron cierta estabilidad, la presión a la baja en las leches en polvo arrastró el índice general. La mirada de la industria se posa ahora en la próxima cita comercial, donde se definirá si esta caída es un ajuste técnico o el inicio de un ciclo bajista más prolongado.