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Uruguay registra la mayor remisión de su historia

La lechería uruguaya bate récords históricos en medio de tensiones industriales y desafíos logísticos

Uruguay registra la mayor remisión de su historia

Con un crecimiento interanual del 11,3%, la producción de leche consolida una racha histórica de expansión, impulsado por la eficiencia técnica de los tambos y una mejora en los precios internacionales.

De acuerdo con los datos publicados por el Instituto Nacional de la Leche (INALE), el pasado marzo se convirtió en el mes de mayor producción en la historia del país, alcanzando una remisión total a plantas de 154,3 millones de litros, lo que representa un espectacular aumento interanual del 11,3%.

Este incremento no responde a un evento aislado. El sector acumula ocho meses consecutivos de crecimiento ininterrumpido, revirtiendo definitivamente los rezagos climáticos de años anteriores. Factores como el buen estado de los rodeos lecheros, lluvias oportunas a inicios de año y una óptima suplementación alimentaria explican por qué la producción diaria de las principales cuencas ronda niveles extraordinarios.

La principal cooperativa del país, Conaprole ha captado gran parte de este excedente productivo, procesando volúmenes diarios en torno a los 4,2 millones de litros solo en el arranque del año.

El dinamismo exportador también acompaña este gran momento. Las ventas al exterior superaron la barrera de los 200 millones de dólares, impulsadas por una recuperación de los precios en las plataformas internacionales y una demanda sumamente ávida de subproductos como la manteca y la leche en polvo entera.

A pesar de la contundencia de las cifras económicas, el ambiente dentro de los tambos mezcla optimismo técnico con preocupación estructural. Directivos de la Sociedad de Productores de Leche de Florida (SPLF) y otras agremiaciones advirtieron sobre los altos costos operativos y la concentración de la tierra. “La vaca responde porque el productor invierte en genética, confort animal y nutrición de vanguardia”, explica un productor de la cuenca lechera tradicional de Florida. “El problema no es tranqueras adentro. El verdadero desafío está en sostener la rentabilidad cuando los costos de la energía para riego siguen siendo altísimos y la logística de distribución es tan sensible”.

La contracara de este éxito productivo reside en la alta conflictividad que ha marcado la agenda interna de las plantas procesadoras, en especial los roces por reestructuras organizativas entre Conaprole y la Asociación de Obreros y Empleados de Conaprole (AOEC). En los últimos meses, el Ministerio de Trabajo tuvo que mediar de urgencia para frenar medidas de fuerza (“trabajo a reglamento2) que llegaron a generar desabastecimiento temporal de derivados en góndolas y caídas comerciales en distribuidores de todo el país.

Gabriel Fernández Secco, presidente de Conaprole resumió la encrucijada del sector de forma contundente en declaraciones de prensa sectorial: “Tenemos la obligación de mejorar el entendimiento interno. No podemos salir a competir al mundo con este grado de discrepancias porque nos quita competitividad. No va a venir nadie de afuera a resolverlo”.

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