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En setiembre ’20, el poder adquisitivo de los granos cayó frente al valor del vacuno para tambo

En setiembre ’20, el poder adquisitivo de los granos cayó frente al valor del vacuno para tambo

El poder adquisitivo del maíz, respecto a invesiones en ganado, como terneros de engorde y vacas para tambo, cayó en setiembre ’20 frente al 2019, pese a que los precios granarios subieron un 25%.

Así lo indicó el consultor agropecuario Ramiro Farias. «En la compra de rodeo para tambos, la compra de una vaquillona Hollando preñada se ha encarecido interanualmente 47% frente al trigo, 13% en maíz y 23% en soja. Asimismo, la Vaquillona se encuentra “cara” en términos históricos en relación con los granos: se necesita vender un 25% más de soja o maíz respecto al promedio histórico», explicó.

Frente a alternativas de inversión productivas como la compra de terneros para invernada y vaquillonas para tambo, el informe refirió que el poder adquisitivo de los principales productos agrícolas (trigo, soja y maíz) ha caído, pese al repunte de los precios en los últimos 30 días y de exhibir mejores cotizaciones frente a septiembre de 2019.

Por ejemplo, a la hora de comprar terneros para invernada, es necesario vender 55% más de trigo, 19% más de maíz y 30% más de soja que un año atrás. Sin embargo, la relación continúa levemente favorable para los granos al compararlo frente al promedio histórico.

«Para la compra de tractores, la cantidad de soja y maíz se ha reducido en 11% y 19% respectivamente frente al año previo. Pese a ello, en términos históricos la relación de precios es desfavorable para todos los granos», explicó.

Según Farias, por el freno que vive la actividad inmobiliaria desde 2018, los valores han quedado rezagados frente a los principales granos, pudiendo convertirse en una alternativa de resguardo de capital e inversión a mediano plazo frente a las restricciones cambiarias.

«La inversión inmobiliaria como refugio de valor: se necesita 60% menos de trigo, maíz o soja para construir una casa en Córdoba», aseguró.

Comentó además que las restricciones cambiarias vigentes generan fuertes distorsiones que dificultan la toma de decisiones por parte de los actores económicos. En la actividad agropecuaria puntualmente, aquel productor que venda el fruto de su labor y desee resguardar su capital comprando dólares, deberá realizar la operación mediante canales bursátiles adquiriendo la divisa a $139 aproximadamente. Es decir, por cada tonelada de soja que venda obtendrá poco más del 50% de su “verdadero” valor.

Ante este contexto, el informe refirió que el empresario agropecuario debe realizar una meticulosa ingeniería comercial y financiera a los efectos de vender su producción, solamente en momentos de cancelar vencimientos crediticios, de insumos y gastos operativos. De igual forma debe manejarse a la hora de analizar alternativas de inversión, ya sea para expandir y/o fortalecer sus actividades, como también para su crecimiento económico personal y familiar.

En este sentido, fuera de la faz productiva puede encontrarse una oportunidad que merece ser analizada. La cantidad de soja y maíz necesarios para construir una casa en Córdoba disminuyó 9% y 17% respectivamente frente a septiembre de 2019.

Lo más interesante surge al comparar frente a los valores históricos ya que se necesita vender 60% menos de trigo, maíz o soja para realizar esta inversión. Ello puede estar relacionado al freno que vive la actividad de la construcción desde mayo de 2018, momento que comenzaron los movimientos bruscos en el tipo de cambio, inestabilidad financiera y agravada con las restricciones cambiarias impuestas tras las PASO, aspectos que se agudizaron con la aparición del COVID-19 y las últimas medidas impositivas que impactan en el mercado de cambios, así como el endurecimiento del cepo.

Buenos Aires, 30 de setiembre de 2020

 

 

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