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La española Kaiku no para de crecer tras su internacionalización

La española Kaiku no para de crecer tras su internacionalización

La empresa láctea española Kaiku, nació en el 2004 y no para de crecer y es abastecida por pequeñas cooperativas: piensa facturar 500 millones de euros en el 2020, su apuesta es siempre la venta de nuevos productos lácteos.

De vender leche a poner en el mercado productos lácteos: esa es la hoja de ruta que ha guiado la revolución en Kaiku, la corporación alimentaria que nació hace 15 años para reinventar el sector de la leche, sobre todo de la comercialización y la industrialización de nuevos productos, y que aspira a vender por valor de 500 millones de euros en 2022.

Si en 1950 se unieron Gurelesa, Copeleche y Beyena para alumbrar un sistema integral de producción láctea que ahora se llama Kaiku S. Coop., en 2004 nació la corporación: la cooperativa garantiza el flujo de leche a unos precios tasados más allá de la oferta y la demanda, aunque con variables en función de la calidad; la corporación investiga, desarrolla, comercializa y crece con productos y compras de empresas.

Si en 2000 el sector estaba parado, en 2018 el grupo facturó 398 millones de euros, con un resultado bruto de 23,6 millones, creciendo a velocidades de dos dígitos en sus dos principales mercados, Chile y Túnez, y en algunos de sus productos en España.

Surlat, la marca de Kaiku en Chile —donde tienen dos plantas de producción—, acaba de cerrar la compra de la quesera Quiyalles, una operación de 70 millones de euros con la que amplía su presencia en ese país, en el que entró en el año 2000. El 55% de las ventas de la matriz de Kaiku son exteriores.

Según un informe publicado por el diario El País, la estrategia que han seguido en España ha sido, tal como se admite desde Kaiku, la de “cambiar euros viejos por euros nuevos”. Esto no es otra cosa que haber tomado la decisión de cambiar su cartera de productos limitada (compuesta por leche básica) por otra mucho más innovadora diferenciada y con valor agregado.

La empresa láctea es líder en el País Vasco y también en Navarra en lo que se refiere a la venta de productos lácteos básicos, y también en «Caffé latte» y en venta de leche sin lactosa en España. Pero además Kaiku creo, y es allí líder, en la provisión de línea de frío, en yogures, en la categoría de sin lactosa y tenemos el 10% en los productos sin colesterol.

El 60% de la facturación que proviene de España es de los nuevos productos lanzados desde 2004.

Sus proveedores son cooperativas tamberas que lograr garantizar la calidad de la leche que proporcionan en función de explotaciones sostenibles e innovadoras, para cumplir con estas normas la empresa hace auditorías de bienesar animal. Además se atiende la posibilidad de contar con precios «no especulativos» frente a las necesidades de la producción.

La sociedad cooperativa, que agrupa a 270 socios productores de leche del País Vasco, Navarra, La Rioja y algunos de Burgos —Kaiku S. Coop.—, es el segundo accionista de la corporación Kaiku, con el 10,79% del capital, después del mayoritario Emmi AG —­una cooperativa suiza de ganaderos en origen—, que controla el 73,47%.

Otro detalle importante: el gobierno del País Vasco compró recientemente a través del Instituto Vasco de Finanzas el 7,31% del que se deshizo Ekarpen; y el resto de socios son Laboral Kutxa, con el 8,23%, y la catalana Lleters Llet Nostra, que tiene un 0,2%.

Uno de sus proveedores

Josean Etxeberria, tercera generación de ganaderos de leche en Irún, Gipuzkoa: tiene unas 280 cabezas de ganado, de las que 150 son de ordeño, y vende a la cooperativa unos dos millones de litros.

“El precio es igual para todos y también las condiciones higiénico-sanitarias”, describe Etxeberria.

«La corporación paga a un precio fijo, con alguna variable en función de la mejor o peor calidad de la leche”. Pero, en cualquier caso, lejos de la volatilidad de las subastas y de los precios especulativos. La cooperativa tiene socios y aportadores. Los socios representan el 80% del volumen total de la leche que recibe la corporación —en torno a 180 millones de litros—, y los aportadores, ganaderos de Navarra, Álava, Burgos y Aragón, el 20% restante. “Con el tiempo les damos la opción de ser socios si quieren integrarse”, explica Etxebarria.

Negocio exterior

En el exterior han replicado su modelo y funciona. Chile y Túnez, dos experiencias de éxito tras el fracaso de Argentina en 2006-2010, aportan el 55% de las ventas. En Chile, la antigua Iparlat contactó con productores locales y compró una granja vieja. Nació Surlat. “Somos el segundo jugador en ese país en sin lactosa, somos la única marca especializada en reducción del colesterol y tenemos dos plantas industriales de leche UHT, yogures y quesos”, explica desde Kaiku.

Buenos Aires, 19 de noviembre de 2019

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